¿Cuáles son los enemigos de la relación de pareja y cómo luchar contra ellos?

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La incomunicación, los celos, la saturación, las mentiras y la rutina pueden llevar a la pareja hacia una crisis inevitable, pero si se actúa a tiempo, si se está dispuesto a luchar, y atento a determinados síntomas, la relación puede salvarse.

En chino, el significado de la palabra crisis tiene dos componentes: peligro y oportunidad. En este sentido, podría decirse que la amenaza que implica toda crisis puede diluirse con la esperanza del cambio. Pero cuando se trata de enfrentar una crisis de pareja, no es fácil.

Incomunicación. Entre la oficina, la casa y los chicos no había tiempo ni espacio para los dos. La monotonía, la rutina y el trajín diario los fueron sumergiendo en un silencio agónico. Dejaron de hablarse, de mirarse y de fijarse en el otro. Eso llevó a la desconfianza y no hubo vuelta atrás. Sobrevino la crisis y, con ella, la separación.

No hay peor enemigo en la pareja que la incomunicación, origen de muchos errores que se pueden cometer para caer en una crisis. La comunicación en la pareja exige una construcción diaria y minuciosa. Las herramientas están en cada uno de nosotros, en la mirada, por ejemplo. Si dejo de mirar al otro estoy cortando uno de los puentes de la comunicación. En cambio, si los dos integrantes de la pareja se miran y se redescubren, se mantienen comunicados. Las otras herramientas de la comunicación son saber escuchar, pedir lo que uno necesita, sentirse entendido por el otro, siendo éstas formas de enseñar cómo necesito ser amado y viceversa.

¿Qué se puede hacer cuando hay incomunicación en la pareja? Lo primero que hay que ver es si los dos integrantes de la pareja están de acuerdo en que no se pueden comunicar. Si se pueden poner de acuerdo, ya se empiezan a comunicar. Y luego, proponerse desde tomar un café hasta hacer un viaje o consultar a un terapeuta para ver, cómo siguen para incentivar la comunicación.

Saturación y Rutina. La saturación se produce por falta de creatividad, excesivas responsabilidades y falta de complicidad. Cuando una pareja, por las demandas de la vida diaria, se sumerge en el trabajo haciendo a veces postas para cuidar a los hijos, resignando momentos de placer o pierde esa complicidad que los unía para divertirse o lograr cosas la rutina se adueña de sus vidas y se saturan.

Por ello es prioritario cuidar la pareja, guardar momentos para estar juntos, salir y hablar sin hijos. No siempre es necesario que haya velas, ni que intenten volver al romanticismo de cuando se conocieron porque eso es imposible. Pero sí es necesario estar juntos, divertirse de a dos, y es preciso que la responsabilidad no invada los espacios de esparcimiento.

Celos. Los celos pueden ser normales o enfermizos. Decimos que es normal cuando la persona responde a la amenaza por un tercero real, pero esto se torna enfermizo cuando no hay límites para esta amenaza, la persona reacciona ante cualquier situación nueva que no pueda controlar. Porque el celoso intenta inmovilizar al otro, controlarlo.

No es fácil curar a una persona celosa. Los celos corroen los cimientos de la relación hasta destruirla. No se sale de una celotipia prometiéndose que ésta es la última vez. Hay parejas que se prometen eso y se meten cada vez más en una agonía. Si quieren seguir juntos, tener proyectos en común y una historia compartida, deberían comprometerse a trabajar el problema en una terapia.

Mentiras. Si uno descubre que el otro miente, se instala y corroe el vínculo de tal manera que lo puede destruir irremediablemente. Es algo inevitable: la mentira diezma la confianza, uno de los puntales de la pareja, y es difícil volver de la desconfianza.

Sincerarse, tomarse un tiempo para ver cuáles son los puntos débiles de la relación y proponerse luchar para seguir juntos son los pasos que indica el sentido común. Sin embargo, a veces hay síntomas que no son demasiado claros. Es fundamental detectarlos porque, a corto o largo plazo, se convierten en los enemigos de la relación.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

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