Estado de terror y desobediencia civil, por Carlos Nieto Palma

92
0
Share:

Es claro que en Venezuela estamos viviendo en un estado de terror, las actuaciones de la dictadura para reprimir, perseguir y en muchos casos asesinar, a todos los que aquí vivimos y pensamos diferente, cada día se incrementan más. Las actuaciones irracionales de las fuerzas opresoras del régimen ya suman más de 90 muertos en 84 días de protestas, en su mayoría jóvenes, incluidos 15 adolescentes entre ellos.

El respeto a los derechos humanos establecidos en nuestra Constitución Nacional son violados permanentemente por aquellos que deberían garantizar su respeto y ejercicio, estamos ante un régimen de terror, donde solo bastaría ver el ejemplo de lo sucedido recientemente en las Residencias Paraíso, ubicadas en la urbanización del mismo nombre y conocidas como “Los Verdes”, que es solo uno de los muchos ejemplos de cómo actúa el régimen para causar temor a la población civil, acciones que no pueden definirse de otra forma que como terrorismo de Estado.

La académica cubana Marlene Azor Hernández señala: “Los Estados poseen el monopolio de la fuerza para poder cumplir sus fines, pero deben usar ese derecho racionalmente y de acuerdo con las leyes. Cuando el Estado a través de sus gobernantes reprime a la población, la hostiga, la persigue, de modo sistemático, para poder llegar a dominarla a través del temor, evitando cualquier acto de resistencia a la opresión, esa manera de actuar recibe el nombre de terrorismo de Estado, que es un abuso de su poder coactivo, donde los civiles son secuestrados, torturados o asesinados, sin juicio previo, o sin las garantías del debido proceso”.

Esto que tan acertadamente define la Dra. Azor Hernández, lo vivimos en Venezuela diariamente, una dictadura que cada día pretende afianzarse más en el poder y para eso se vale de cualquier cosa, independientemente de su legalidad o no, con esta premisa, ataca, destruye, oprime, sanciona, encarcela a todo aquel que se interponga en sus planes de perpetuidad.

La fiscal general de la nación, Luisa Ortega Díaz, ha sido muy clara en definir a Venezuela como un Estado de terror; en reciente entrevista con el reconocido periodista Nelson Bocaranda en un programa radial fue enfática al hacer estos señalamientos: “Venezuela corre el mayor peligro de su historia republicana actualmente. El peligro de perder los derechos fundamentales (…) Si estuviéramos en un Estado de Derecho habría seguridad jurídica, pero acá está desmantelado. Estamos más bien en un Estado de terror (…) No hay justicia. Hay una justicia para aquellos que representan una amenaza para el oficialismo (…) Yo creo que se cierne sobre el país un oscuro panorama de destrucción del Estado”.

Estas declaraciones de la fiscal general nos dan una claridad del panorama que estamos viviendo en Venezuela y de las consecuencias que esto nos está trayendo a los venezolanos, que al no ser escuchados no nos queda otra alternativa que revelarnos y desconocer al régimen que nos oprime, declararnos en desobediencia civil.

El artículo 350 de nuestra Constitución Nacional establece: “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”. La desobediencia civil es un derecho que nos da nuestra carta magna y los venezolanos hemos decidido ejercerla.

La Mesa de la Unidad Democrática de la voz del presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, en compañía de los más prominentes líderes de la oposición venezolana ya fijó una hoja de ruta en un extenso documento que podríamos resumirlo de la siguiente manera: 1. Declaramos el desconocimiento del régimen basados en el Art. 350 de la Constitución. 2. Asumimos el compromiso de nombrar nuevos poderes públicos y conquistar un nuevo gobierno, facultados por el artículo 333 de la Constitución. 3. Declaramos el inicio de la fase decisiva de la lucha, lo que implica: a) iniciar el plan de desconocimiento activo del fraude constituyente; b) mantener la calle para continuar el debilitamiento de la dictadura y c) organizarnos desde ya para realizar la protesta nacional permanente indefinida.

Los venezolanos nos declaramos en desobediencia civil y seguiremos en la calle de manera pacífica y sin armas hasta que logremos la salida del régimen. A lo largo de la historia hemos visto cómo las dictaduras simulan fortaleza hasta el final de sus días, pero igualmente hemos visto cómo el pueblo unido logra siempre derrotarlas. Hacia eso vamos, a derrotar la dictadura y el retorno de la democracia en Venezuela.

@cnietopalma

El Nacional 

Publicidad:

Latin America Travel

Share:
A %d blogueros les gusta esto: