Expertos descartan que Rusia haga un triángulo en relaciones EEUU-Venezuela

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En una gran incertidumbre, el ex embajador de Washington en Caracas Michael Skol perfila que América Latina no será prioridad para el nuevo gobierno, se mantendrá la inacción con Venezuela y habrá un retroceso con Cuba e Irán. Más allá, el politólogo Matthew M. Taylor pronostica una relación tensa con la prensa, Canadá y otros miembros de la OTAN.

 No ganó el voto popular, arranca con alto rechazo y, en Washington DC, centro del poder mundial, apenas sumó 4% del electorado. Es una inusual llegada al poder que genera más expectativas, especulaciones e incertidumbre que de costumbre. De Donald Trump se conoce su estilo impulsivo y su propuesto gabinete plutocrático, dominado por colegas empresarios carentes de experiencia política, con potencial conflicto de intereses, dentro y fuera de Estados Unidos.

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“Muchos aliados de larga data estarán revisando sus propias expectativas de Estados Unidos y tal vez sopesando otros acuerdos”, pronostica Matthew M. Taylor, profesor en American University, experto en Latinoamérica de la ONG Council on Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores), con cinco años de docencia en la Universidad de Sao Paulo.

“Comparto la idea de que el Trump es impulsivo, nacionalista, polémico y relativamente poco familiarizado con la política exterior. Sin embargo, la forma cómo la retórica y el comportamiento de la campaña se traducirán en la presidencia, es una pregunta abierta. Es un gran desconocido, no hay forma de compararlo con ningún ex presidente”, asegura Michael Skol, ex embajador de Washington en Caracas (1990-93), testigo de las intentonas golpistas de 1992 y pionero en el diseño del “Plan Colombia”. Hoy retirado del servicio diplomático, es experto en combatir el lavado de dinero. Sigue militando en el partido republicano, pero no votó “por Trump ni por Clinton” en los últimos comicios.

Según Skol, Trump “fue elegido en cierta medida debido a la política exterior fracasada de Obama, el primer presidente desde Herbert Hoover (1929-33) en rechazar la noción de liderazgo mundial estadounidense. Como Jimmy Carter (1977-81), no apoyó la democracia y los derechos humanos en el extranjero, consistentemente favoreció a los enemigos y socavó a sus aliados. La lista de fracasos y lapsos de Obama es impresionante: desde Irán y Cuba hasta Rusia, China y Siria. El prestigio, la influencia y los intereses estadounidenses en el extranjero han sufrido en consecuencia. Las políticas de Trump son en gran parte desconocidas, pero la mayoría espera que sea, por lo menos, mejor que Obama. Comparto esa esperanza. Pero no podemos saber ahora mismo qué pasará exactamente”.

-La primera rueda de prensa ya mostró una relación tensa con los medios nacionales y extranjeros. ¿Está subestimando Trump el peso de la opinión pública local o internacional después de su sorpresivo triunfo?
-Taylor: Trump tuvo mucho éxito durante la campaña presidencial al atacar a la prensa y a menudo ha sido rápido en contraatacar. Él podría pensar que continuar con ese comportamiento le ayuda políticamente y que atacar a la prensa mantiene a los periodistas a la defensiva, dañando la credibilidad de ellos.

-Skol: Su relación con la prensa tradicional seguirá siendo tensa y querellante. Él no piensa que está subestimando el peso de la opinión pública en absoluto. Ganó la elección a pesar de la crítica casi universal. Apeló deliberadamente a un electorado más allá del alcance de los analistas “profesionales” y continuará haciéndolo. La actitud pública de Trump hacia los órganos de inteligencia es un asunto muy distinto: estos ataques le pueden hacer daño. Pero atacar a la prensa es probablemente un punto a su favor.

-¿Cuáles deben ser sus prioridades en relaciones exteriores? ¿Qué podría mantener del gobierno de Obama?
-Skol: La política exterior de Obama fue un encogimiento amorfo de hombros. Nada debe continuar, de ninguna manera. La primera prioridad de la nueva administración es restablecer lo que cada presidente, demócrata o republicano, ha insistido en los últimos 80 años: el liderazgo estadounidense. La alternativa es un mundo liderado por Rusia, China o nadie. Como dijo Michael Hayden, ex director de la CIA, “Siria… así será el mundo sin el liderazgo de Estados Unidos”. En cuanto a las prioridades de cada región, con Corea del Norte se deberán tomar medidas para evitar el desarrollo de misiles nucleares de largo alcance; con Rusia una reacción apropiada y fuerte a los ataques cibernéticos, y la participación en Siria, Crimea y Ucrania, pero Rusia sigue siendo la mayor incertidumbre y el mayor temor sobre la política exterior de Trump; con China toda la relación, incluido el comercio, la libertad de Taiwán, la libertad de expresión, los mares, y la orientación de Asia en su conjunto debe ser resuelta; y en Medio Oriente, el restablecimiento de buenas relaciones con Israel y una fuerte segunda mirada al acuerdo de Irán.

-Se especula sobre su política hacia Venezuela, cuyo gobierno ha cuestionado. Sin embargo, él y su propuesto canciller, Rex Tillerson, han alabado a Putin, aliado de Miraflores. ¿Qué esperar entonces?

-Taylor: Venezuela ha estado cerca de Rusia, pero muchas de las personas que asesoran a Trump sobre política latinoamericana, algunos de los cuales probablemente serán nominados al Departamento de Estado y al Consejo de Seguridad Nacional, son bastante hostiles a Nicolás Maduro. Sospecho que cualquier vínculo (de Trump) con Rusia será menos importante que la voracidad de estos asesores, que probablemente impulsarán una respuesta más agresiva tanto a Maduro como a Raúl Castro.

-Skol: No creo que Trump tome alguna acción con respecto a Venezuela. La política de Obama de “ojo ciego” probablemente continuará con algún ocasional apoyo retórico a la oposición. Trump puede mencionar a Venezuela y Maduro de vez en cuando, pero no creo que le importe. Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela no tendrán nada que ver con Rusia. Con excepción de México y Cuba, América Latina no parece ser una prioridad para Trump, hasta donde sabemos hoy en día. Esa posición podría cambiar si, por alguna razón, la crisis venezolana se entrelaza públicamente en un conflicto entre Estados Unidos y Cuba. Sería muy tonto que Maduro comenzara a pelear con Trump sobre Cuba.

-¿Cómo perfila la relación con Irán y Cuba, otros dos aliados de Maduro?
-Skol: Creo firmemente que tanto el acuerdo nuclear con Irán como el restablecimiento de las relaciones con Cuba deberían ser revisados. Ambos, pero sobre todo el acercamiento con Cuba, representan casi negociaciones unilaterales, con antiguos enemigos ganando lo que querían. La mejor suposición es que Trump le hará ver a Irán y Cuba que, sin algunos cambios significativos en sus políticas nacionales y extranjeras, la relación con Estados Unidos se modificará. Respecto a Cuba, no hay duda de que el impulso de Obama hacia la regularización de las relaciones terminará abruptamente. El fin del embargo no ocurrirá, por lo menos durante los próximos cuatro años. Y, dada la resistencia ideológica de Castro a una verdadera reforma, la apuesta es que habrá algún retorno al estatus previo a Obama. Ello sería muy fácil para el gobierno de Trump.

“Otra dinámica serán las relaciones de Trump con el senador Marco Rubio, quien junto con los senadores John McCain y Lindsey Graham (todos republicanos) han tomado la iniciativa de cuestionar algunas de las posiciones de Trump, especialmente frente a Rusia. Rubio es el más fuerte crítico de la Cuba de Castro y la Venezuela de Maduro en Washington. Es concebible una divergencia Trump-Rubio con implicaciones políticas”, añade Skol.

-¿Qué espera del propuesto Secretario de Estado? Otro debutante en la política…
-Skol: Tillerson tiene una experiencia muy amplia. Es inteligente, metódico, realista y de voluntad fuerte. Lo hizo muy bien en su audiencia en el Senado, donde Rubio lo cuestionó agresivamente. Podría convertirse fácilmente en un muy buen Secretario de Estado. La gran pregunta, la misma que para Trump, es Rusia. Cómo se ocupará Trump de la Rusia de Putin es la preocupación más grande y desconocida con la que todos miramos hacia la próxima presidencia. Para la mayoría de nosotros, los pronunciamientos de Trump hasta ahora han sido difíciles de entender. ¿Sigue haciendo campaña? ¿Es retórica negociadora? ¿Ignorancia? ¿Protege los lazos comerciales? ¿Simplemente tiene mal carácter? No lo sabemos. Una suposición razonada es que Tillerson sería una voz moderadora.

-En el gabinete abundan voces conservadoras y nacionalistas. ¿Qué implicación podría tener eso en la relación con países desarrollados, ecologistas, como Canadá, Francia, Alemania, Japón?

-Taylor: Ya hay gran consternación en los países de la OTAN por lo que Trump puede hacer para debilitar esa alianza. En el Pacífico, muchos aliados creen que China llenará cualquier vacío que deje Estados Unidos si se retira de la zona. En cuanto a Canadá, creo que la distancia ideológica entre Trump y (el primer ministro) Trudeau y su deseo de revisar el acuerdo de libre comercio norteamericano (TLCAN) pueden conducir a una mayor tensión de lo que hemos visto en la relación en las últimas dos décadas.
-Skol: No espero que esas visiones tengan implicaciones importantes al tratar con otros países.
-Trump y Putin han coincidido en criticar a la OTAN. En tanto, Dan Coats, nominado Director de Inteligencia Nacional, fue embajador de Estados Unidos en Alemania a principios de siglo. ¿Ello facilitaría el trabajo con esa nación, líder de Europa y contrapeso de Rusia?
-Skol: Además de la nominación de Coats, el nombramiento de Tillerson, Mattis (para Secretario de Defensa) y otros, definitivamente servirá para mejorar las actitudes de Trump hacia la OTAN y sus miembros, como Alemania. Es posible, como algunos comentaristas han sugerido, que la crítica de Trump a la OTAN, con especial atención a las contribuciones de los miembros en soldados y fondos, fue poco más que una apertura de negociación. Pocos creen que la participación estadounidense en la OTAN disminuirá bajo la presidencia de Trump.

-Desde 2010 Venezuela y Estados Unidos no intercambian embajadores. ¿Cambiará esta situación con Trump?
-Taylor: Me sorprendería mucho verlo. Esto tiene menos que ver con Trump que con la naturaleza cada vez más autocrática de Maduro. La promoción de una variedad de funcionarios de alto rango que están bajo acusación o sanción en Estados Unidos sugiere que está buscando con entusiasmo el conflicto, sea Trump o Obama. Además, parece improbable que los funcionarios del nuevo gobierno tomen una postura más ligera o complaciente que sus predecesores.
-Skol: Creo que, al menos inicialmente, no habrá cambio. En un momento dado, la administración Trump podría dejar claro que sería necesaria una verdadera reforma política en Venezuela antes de considerar un intercambio de embajadores. Dada la postura básica de Maduro y su necesidad sentida de culpar a Estados Unidos por todo, eso no sucederá.

-¿Regresaría como embajador a Caracas?
-Skol: No. Ya he estado allí. Y no tengo ilusiones sobre la habilidad de Estados Unidos para influir favorablemente en esa situación. Sería un ejercicio de ira y frustración.

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