La generación del hambre, por Brian Fincheltub

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La crisis económica que vive nuestro país afecta a los más vulnerables: los niños. Abundan casos de alumnos que se desmayan en clases porque no comen y el ausentismo aumenta cada día más, muchas veces de manera definitiva.

Estamos hablando de una generación que pagará las culpas de una política económica fracasada: la generación del hambre. Este panorama no solo trunca sus oportunidades, sino su propia vida. De acuerdo con organizaciones especializadas en el tema, semanalmente mueren entre cinco y seis niños por desnutrición. Si no hacemos nada esta cifra pudiera llegar a 280.000 niños.

Quienes no mueren sufren marcas permanentes que la desnutrición deja en su desarrollo. De acuerdo con Caritas Venezuela la desnutrición infantil grave llegó a 15% en el mes de agosto, lo que significa para ellos una verdadera emergencia humanitaria.

Quizás para otros, pobreza sea sinónimo de fidelidad, la fidelidad del que con hambre extiende la mano y es chantajeado a cambio de ayuda. Para nosotros el hambre representa el peor de los males de una sociedad, representa muerte, atraso y subdesarrollo.

Pero como hay quienes no están dispuestos a quedarse como testigos viendo como miles de niños mueren, esta semana tuvimos el honor de dar inicio a al programa de Alimentación “Venezuela Sueña” de la fundación “Un Par por un Sueño”, que destinará 8.431 almuerzos diarios a niños en edad escolar de Petare. Todos los días durante todo el año los niños recibirán alimentación en sus escuelas. Darle un plato de comida a un niño en su escuela garantiza no solo disminuir las cifras de desnutrición, también garantiza el aumento de la matrícula escolar.

Llevar a cabo este programa de alimentación es un trabajo arduo, pero recompensado con las sonrisas de quienes en 10 años estarán al frente del país. Involucramos a toda la comunidad en este proyecto porque cuando entendemos que el futuro comienza hoy, no existen excusas para no colaborar.

No es una solución a la crisis pero sí una medida que puede salvar vidas. Hay quienes no les interesan los niños porque no votan, pero ver que hay quienes ponen su esfuerzo y su trabajo para ayudar a otros nos pinta un panorama alentador. Dicen que las posibilidades para este país son positivas mientras haya gente que esté dispuesta a creer en él, aún en las peores condiciones.

Brian Fincheltub
Fincheltubbrian@gmail.com
@Brianfincheltub

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