La historia de McDonald’s y cómo pasó de “restaurante de barrio” a líder mundial

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¿Os imagináis una compañía que abra una franquicia nueva cada 17 horas; que tenga 35.000 establecimientos, 68 millones de clientes diarios, que esté presente en 119 países y que dé trabajo a más de un millón y medio de personas?

Pues sí amigos, los números de McDonald’s dan vértigo se miren por donde se miren. Por eso sorprende que Hollywood haya tardado tanto en hacerse eco de la historia de los “arcos dorados”. Han tenido que pasar más de 75 años para que se estrenara la película de The Founder, el primer largometraje que narra la historia de “el fundador” de la famosa cadena de restaurantes de comida rápida, Ray Kroc. Sorprende sobre todo si la comparamos con algunas películas dedicadas a marcas tan jóvenes como Facebook –que también tiene unos orígenes interesantes–.

Michael Keaton interpreta al fundador de McDonald's en la película The Founder
Michael Keaton interpreta al fundador de McDonald’s en la película The Founder

En cualquier caso, el origen de McDonald’s como compañía tiene dos etapas claras. La primera de ellas, liderada por Richard y Maurice McDonald –en adelante: Dick y Mac, que eran dos hermanos que comenzaron abriendo un puesto de perritos calientes; y una segunda en la que Ray Kroc –interpretado en la película por Michael Keaton– toma las riendas del negocio y lo convierte en una máquina de hacer dinero por todo el mundo.

La peli se centra en los años en los que Ray Kroc se desvincula de los McDonald. En esta época la hamburguesería experimenta un crecimiento y una expansión internacional desorbitada y se convierte en la firma de éxito que es hoy. Aunque antes de su llegada, los hermanos McDonald ya triunfaban por haber desarrollado el concepto de “fast food” o ”comida rápida”. Por lo tanto tenemos que conocerles un poquito más para saber cómo arranca su historia.

Maurice (Mac) McDonald - Richard (Dick) McDonald - Ray Kroc
Maurice (Mac) McDonald – Richard (Dick) McDonald – Ray Kroc

Los McDonald eran una familia de inmigrantes irlandeses que llegaron a New Hampshire a principios del siglo XX. En esta localidad norteamericana, el cabeza de familia, Patrick McDonald, trabajó en una fábrica de zapatos hasta que la Gran Depresión de 1929 le obligó a probar fortuna en California. Por aquel entonces Hollywood estaba asentando los pilares de la Meca del cine y se trasladó allí con su familia. Pese a la crisis los jovencísimos Dick y Mac encontraron trabajo como operarios en unos estudios. Fueron unos años complicados, muchos negocios cerraron y la situación económica en EEUU no estaba para hacer muchos excesos.

Un día se fijaron en un puesto de perritos calientes que había junto a los estudios. Era un negocio modesto pero siempre estaba repleto de gente que no tenía mucho tiempo para comer. Este detalle no les pasó desapercibido porque y 1937 convencieron a su padre para que abriera “The Airdrome”, un pequeño puesto de perritos calientes en plena Ruta 66. Este negocio les fue tan bien que en 1940 se trasladaron a San Bernardino para abrir un restaurante más grande llamado“McDonald’s Bar-B-Que”. –Ya sabéis que el naming más sencillo es usar tu propio apellido–. Se puede decir que era el típico restaurante “drive-in” con autocine de las películas americanas. Al fin y al cabo era un establecimiento de carnes a la brasa que tenía más de 20 platos en la carta y la mayoría de ellos eran a la barbacoa pero… las hamburguesas representaban el 80% de la facturación.

McDonald's organizó sus cocinas como las “cadenas de montaje” de Ford
McDonald’s organizó sus cocinas como las “cadenas de montaje” de Ford

Aquella década no fue fácil. Nos encontramos ya en 1948. La II Guerra Mundial había finalizado hacía unos años y el negocio había sobrevivido con cierto éxito a una época muy convulsa. Al igual que vimos con las marcas de Coca-Cola o UPS, las guerras abren una ventana de oportunidades a muchas empresas. Michael Stern lo explica muy bien en la Enciclopedia de la Cultura Pop, donde analiza el sentimiento de los norteamericanos tras el conflicto con estas palabras: “hemos luchado, hemos ganado y ahora nos toca la buena vida. Y por definición, esa buena vida incluye velocidad en términos de obtener lo que se quiere cuando se quiere”.

Con este concepto en mente –y sin olvidar la versatilidad de aquel puesto de perritos calientes de Hollywood– deciden cerrar su restaurante para reinventarse por completo. El negocio les iba muy bien, de hecho era el “drive-in” más popular de la ciudad pero tanto Dick como Mac tenían una obsesión… ser millonarios antes de cumplir 50 años. ¿Cómo lo iban a conseguir? pues aplicando a su negocio un sistema productivo que estaba arrasando en aquella época: el taylorismo. Hasta entonces quien había entendido mejor ésta especie de organización científica del trabajo había sido Henry Ford con su “cadena de montaje”, por lo tanto el ejemplo a seguir estaba claro. Tenían que agilizar los procesos para alcanzar la máxima eficiencia.

Puesto que habían detectado que el éxito de sus ventas estaba en las hamburguesas, decidieron reducir el menú y venderlas en exclusiva como plato principal junto a 8 complementos.Organizaron las cocinas como una “cadena de montaje” para que todas las hamburguesas salieran con el mismo número y peso de ingredientes. Esto lo hicieron gracias a dispensadores de comida, a parrillas más grandes y máquinas con capacidad para hacer varios batidos a la vez.

McDonald's ahorró costes suprimiendo las sillas, las mesas y el servicio de carhop
McDonald’s ahorró costes suprimiendo las sillas, las mesas y el servicio de carhop

Una vez conseguido que el trabajo en la cocina fuese mecánico, las tareas a realizar eran tan sencillas que no requerían mano de obra cualificada, por lo tanto, los sueldos no superaban el salario mínimo interprofesional. Además para seguir reduciendo los costes en personal, suprimieron el servicio de “carhop” –que son esos camareros que te llevan la bandeja con tu pedido hasta el coche– de tal forma que eran los propios clientes quienes recogían su comidadirectamente del mostrador.

Una vez reorientado el negocio llegó el momento de invertir en marca, en branding; y lo primero que hicieron fue diseñar un local mucho más accesible para los coches y que llamara la atención más que ningún otro en toda la calle. En este punto es cuando nacen los famosos “arcos dorados”. Dick solía decir que quien tuviese una de sus franquicias sería dueño de una mina de oro y se le ocurrió que la fachada de sus restaurantes podrían tener unos arcos gigantes como si fuera la entrada a su particular mina.

Primera mascota de McDonald's: Speedee. Diseñada por Stanley Clark Meston
Primera mascota de McDonald’s: Speedee. Diseñadoa por Stanley Clark Meston

Esta tarea la llevó a cabo el arquitecto Stanley Clark Meston, quien además diseñó un local de planta octogonal que permitía al público ver cómo se elaboraban las hamburguesas. Esto fue algo muy novedoso, pero el colofón final lo puso en la fachada, donde en dos de sus laterales levantó los dichosos “arcos dorados” de Dick. Éstos estaban iluminados con neones de color rosay tenían la particularidad que desde lejos se superponían y parecían la “M” del apellido McDonald.Por último, la marca necesitaba una identidad visual y Meston diseñó a “Speedee”, que era una mascota con forma de cocinero gordinflón. Ya sólo quedaba simplificar su nombre comercial y dejarlo en un naming definitivo: McDonald’s –a secas–.

El resultado del local de San Bernardino fue rotundo. Habían conseguido reducir el tiempo del servicio de 30 minutos a 30 segundos, dando origen al concepto de “comida rápida”. Por si fuera poco, también habían reventado –literalmente– el mercado con el precio porque el precio medio de las hamburguesas era de 30 centavos y ellos las vendían a 15 ¡y seguían ganando pasta!.

Ray Kroc, fundador de McDonald's, empezó vendiendo máquinas para mezclar batidos
Ray Kroc, fundador de McDonald’s, empezó vendiendo máquinas para mezclar batidos

Los logros de Dick y Mac duraron hasta que entró en juego Ray Kroc y abrió una segunda etapa en la compañía. Kroc era un hombre hecho a sí mismo que dejó la escuela, en su Chicago natal, para entrar a trabajar en una fábrica de vasos de cartón llamada Lily-Tulip Cup. Era muy trabajador y en poco tiempo se convirtió en el mejor vendedor de la empresa. Pero el mundo del packaging no le generaba los ingresos que él deseaba y por las noches tocaba el piano en una emisora de radio local.

Un día un cliente suyo llamado Earl Prince, le mostró una máquina que había diseñado para mezclar 5 sodas a la vez. Era una especie de batidora múltiple que se usaba mucho en las cafeterías. Kroc –que veía una oportunidad a la legua– dejó su empresa y se hizo con los derechos en exclusiva de esta máquina Multimixer para comercializarla por todo el país.

La "M" de McDonald's está inspirada en los arcos dorados del restaurante de San Bernardino
La “M” de McDonald’s está inspirada en los arcos dorados del restaurante de San Bernardino

El negocio rentaba y de qué manera. A finales de la década de los 40 facturaba 25.000$ al año y buena parte de sus ganancias venían por la demanda de los propietarios de fuentes de soda de las ciudades. Pero esto cambió. La gente empezó a abandonar las ciudades para ir a vivir a los suburbios y muchos de sus clientes cerraron, lo que se tradujo en una importante merma del negocio.

En 1954, de nuevo la casualidad llamó a la puerta de Kroc. Cuando la mayoría de sus clientes estaban cerrando, recibido un pedido de 8 máquinas Multimixer para un restaurante de San Bernardino que necesitaba hacer 40 malteadas a la vez. Kroc no daba crédito y –ni corto ni perezoso– cogió el primer vuelo a California para conocer a su nuevo cliente.

Al llegar allí alucinó con la cantidad de gente que tenía aquel restaurante. Había cola para comprar hamburguesas y éstas eran despachadas en menos de un minuto… ¡y tan solo eran las 11:30 de la mañana!. Automáticamente a Kroc se le pusieron los ojos con el signo del Dólar. Si esta gente tuviera más restaurantes él podría vender cientos de Multimixer y no solo solucionaría sus problemas económicos sino que ganaría una fortuna.

McDonald's pasó de hacer una hamburguesa en 30 minutos a 30 segundos. Ray Kroc
McDonald’s pasó de hacer una hamburguesa en 30 minutos a 30 segundos. Ray Kroc

Cuando se sentó a hablar con ellos, los McDonald estaban buscando un nuevo agente que les gestionara la expansión de la marca. El objetivo de Kroc era bien distinto y finalmente les arrancó el compromiso de que –cuando encontraran a ese agente– él tendría la exclusiva para vender Multimixers a todos sus locales.

Por aquel entonces Ray Kroc estaba en bancarrota y el dinero era más que una obsesión. De vuelta a Chicago pensó que realmente el negocio podría ser mucho mayor si él era ese agente que gestionara la expansión de McDonald’s y se lo propuso a los hermanos.

El éxito de Dick y Mac había saltado a los periódicos más allá de California. Recibieron visitas de todo el país para conocer sus claves e intentar vincularse a ellos de alguna manera. La mayoría de estas propuestas no salían de California, pero Kroc tenía una oferta muy interesante… quería abrir McDonald’s de costa a costa de los EEUU. Esta idea no terminó de encajarle a los hermanos porque consideraban que, como estaban, no les iba nada mal y decidieron dejarle a Kroc la exclusividad de la marca para crear franquicias por todo el país durante 10 años. A cambio Kroc facturaría 950$ por cada una de ellas y se quedaría con el 1,9% de las ganancias de cada restaurante. El problema estaba en que de este porcentaje todavía debía pagarle a Dick y Mac casi una tercera parte.

Ray Kroc con los famosos arcos dorados de fondo - Michael Keaton en la película de McDonald's
Ray Kroc con los famosos arcos dorados de fondo – Michael Keaton en la película de McDonald’s

Era un contrato muy favorable a los intereses de los McDonald, y la desesperación de Kroc era tal que firmó el contrato sin un abogado que le asesorase –al revés que los hermanos, que lo revisaron y ajustaron varias veces–. Además, Dick se sacó de la chistera que tenían otra oferta esperando por si él no aceptaba, con lo cual, prácticamente se vio obligado a firmar.

Una vez resuelto el papeleo, el 15 de abril de 1955 Kroc abre su primer McDonald’s cerca de Chicago, en Des Plaines, Illinois y funda la empresa McDonald Systems que posteriormente se llamará McDonald Corporation. En tan solo 5 años Ray Kroc había vendido más de 200 franquicias de la marca por todo el país, pero su inversión publicitaria fue tan agresiva que ya arrastraba 5,7 millones de dólares en deudas a largo plazo. Si hablamos de los beneficios de Kroc tenemos que decir que eran irrisorios, en cambio Dick y Mac ganaban –sin hacer absolutamente nada–100.000$ anuales… de la época.

Harry Sonnenborne: "El negocio no eran las hamburguesas sino el terreno donde se cocinaban"
Harry Sonnenborne: “El negocio no eran las hamburguesas sino el terreno donde se cocinaban”

Evidentemente Ray Kroc no tenía ese dinero, pero los bancos tampoco se lo dieron porque ya tenía muchas deudas y consideraban que el negocio de las hamburguesas era muy arriesgado. Entonces su asesor financiero, Harry Sonnenborne, le sugiere una ingeniosa idea… pedir dinero para comprar el terreno donde se cocinanban las hamburguesas. El negocio para los bancos no eran las hamburguesas sino los bienes inmuebles.

Finalmente Kroc consigue el dinero y se dispone a cerrar la operación, pero hay un inconveniente: Dick y Mac no quieren deshacerse del restaurante original de San Bernardino. A Kroc esto le saca de sus casillas y acepta –a regañadientes– pero con la condición de que no podrán usar el apellido McDonald, es decir… Dick y Mac se quedarán con el local de San Bernardino pero le tendrán que cambiar el nombre. Tras aceptar estas condiciones, un mes más tarde, los hermanos McDonald eran millonarios. Está claro que en el corto plazo los hermanos McDonald salieron ganando con este acuerdo, pero en el largo plazo no.

Una de las primeras campañas de publicidad de McDonald's con Speedee
Una de las primeras campañas de publicidad de McDonald’s con Speedee

Durante estas negociaciones terminó de cristalizar el odio y el resentimiento de Kroc hacia los hermanos y su primera “vendetta” fue abrir un McDonald’s frente al viejo establecimiento de San Bernardino. El resultado fue que Dick y Mac echaron el cierre al año siguiente.

Como hemos visto anteriormente, el origen de los “arcos” pone de manifiesto que –pese a los intentos de Ray Kroc de borrar la historia real de McDonald’s– Dick y Mac tenían en mente crear un sistema de franquicias con sus hamburgueserías. De hecho crearon un total de 9 y la primera de ellas se abrió en 1953 en Phoenix, Arizona y se la vendieron a un directivo de una petrolera llamado Neil Fox.

Evolución de la marca McDonald's
Evolución de la marca McDonald’s

Con los hermanos fuera de la partida, lo cierto es que Kroc llevó a buen puerto el negocio, gracias a una apuesta constante en mercadotecnia. Y de nuevo el branding se cruzó en la vida de McDonald’s. Fred Turner estaba trabajando en un nuevo logotipo con forma de “V”. Uno de estos bocetos cayó en manos del respopnsable de ingeniería y diseño de McDonald’s Jim Schindler, quien tuvo la idea de formar una “M” con dos arcos tal y como era la estructura de los restaurantes.

En 1963 Willard Scott creó al personaje Ronald McDonald
En 1963 Willard Scott creó al personaje Ronald McDonald

Lo tenía todo medido y la compañía se fue convirtiendo en un resultado de aritmética y patrocinio. Por ejemplo, “Speedee” era una mascota para un restaurante de carretera, su compañía necesitaba algo más impactante que despertase la simpatía del público más joven y esto era así porque tenía estudios encima de la mesa que indicaban que el aumento de las ventas pasaban por un target juvenil e infantil.

McDonald's creó varios personajes para acercarse al público juvenil
McDonald’s creó varios personajes para acercarse al público juvenil

Por eso, al igual que hizo Coca-Cola creando su propio Santa Claus, Kroc apostó porque su mascota fuera otra figura universalmente asociada a los niños: un payaso con poderes mágicos que vistió con los colores de su compañía. El padre de Ronald McDonald –que era como se llamó la nueva mascota– era Willard Scott, quien creó al personaje en 1963. Con el tiempo Ronald McDonald se fue convirtiendo en el embajador de la marca por todo el mundo gracias a la presencia de su imagen en merchandising y anuncios como el que protagonizó en 1966. Fue su primer spot publicitario, pero tuvo tanto éxito que lo catapultó hasta aparecer en el desfile del Día de Acción de Gracias.

Evolución de la Cajita Feliz y Happy Meal de McDonald's
Evolución de la Cajita Feliz y Happy Meal de McDonald’s

Kroc supo evolucionar el sistema de comida rápida de Dick y Mac. El modelo original no contemplaba ni sillas ni mesas en los locales, pero al ver el potencial del público infantil, no solo empezó a ponerlas sino que diseñó espacios para que los niños pudieran jugar en algunos de sus establecimientos mientras consumían sus hamburguesas. –Un tío muy listo–. Pero como decimos todo viene por su apuesta por el marketing y la confianza en agencias de publicidad y en creativos como Bob Bernstein.

McDonalds diseñó parques infantiles para que los niños consumieran sus hamburguesas
McDonalds diseñó parques infantiles para que los niños consumieran sus hamburguesas
Imágenes de los primeros parques infantiles de McDonald's
Imágenes de los primeros parques infantiles de McDonald’s

Bernstein fue quien supo leer mejor la necesidad que tenía la marca para acercarse a los niños y en 1977 diseñó el concepto Happy Meal. A estas alturas todos sabréis que se trata de un menú infantil que incluye un juguete promocional de alguna franquicia –algo similar a lo que vimos en Brann con la marca LEGOBernstein se inspiró en el diseño de packaging de los cereales, que era el sector que más eficientemente se acercaba al público infantil. Y la primera vez que se utilizó ésta formula fue en 1979 con el lanzamiento de la película de Star Trek.

Kroc falleció en 1984 y dejó a sus espaldas el imperio que todas las marcas quisieran gobernar. Wendy’sBurger KingKentucky Fried Chicken… todas estas multinacionales de comida rápida aprendieron mucho y crecieron en un campo abonado por McDonald’s. Su influencia es tal, que la revista The Economist ha creado el Índice Big Mac, que básicamente se trata de una investigación que permite comparar el poder adquisitivo de distintos países donde se vende la hamburguesa Big Mac de McDonald’s.

Packaging del primer Big Mac de McDonald's (1968)
Packaging del primer Big Mac de McDonald’s (1968)

Las anécdotas y efemérides de esta compañía darían para escribir decenas de libros, pero antes de terminar tenemos que dar algunos de esos datos curiosos que tanto nos gustan. Ray Kroc dijor que “McDonald’s sería la nueva iglesia americana y no abriría sólo los domingos”, y la verdad es que se puede decir que lo consiguió porque, actualmente, el logotipo de McDonald’s es más reconocido que la cruz católica. –Y no es broma–. Según una encuesta realizada por la compañía de investigación de mercados SRi el 88% de los ciudadanos del planeta es capaz de identificar la famosa “M” dorada de la compañía. Mientras que solo el 54% reconoce la cruz de la iglesia católica. –Alucinante–. Por eso no es de extrañar que hasta la mismísima Reina de Inglaterra sea propietaria de un McDonald’s cercano a Buckingham Palace… y es que ya lo dijo Dick McDonald, “Esta marca será una mina”.

McDonald’s es todo un símbolo en Estados Unidos y en cualquier parte del mundo. Su inconfundible logo está presente en 36.000 establecimientos de más de un centenar de países. Hasta ahora el cine se había hecho eco de la famosa cadena de restaurantes a través de algunos documentales como Super Size Me (2004), donde el cineasta Morgan Spurlock denunciaba los perjudiciales efectos que causa en el organismo la ingesta masiva de los productos que sirven sus locales. Y es que engordó once kilos y sufrió graves problemas de salud durante los 30 días que pasó comiendo exclusivamente super menús de McDonalds.

La famosa cadena de restaurantes también ha estado presente en la industria del séptimo arte a través de películas como Mi amigo Mac (1988) o Compliance (2012), además de aparecer en suculentos diálogos, como el que mantenían John Travolta y Samuel L. Jackson en Pulp Fiction (1994).

Fotograma de 'El fundador'

Fotograma de ‘El fundador’ (Diamond Films)

Sin embargo, ninguna película se había adentrado en los orígenes de la compañía que pusieron en marcha los hermanos Dick y Mac McDonald allá por los años 40 del pasado siglo. Han tenido que ser otros hermanos, los todopoderosos Weinstein, los que han levantado el proyecto de El fundador, que relata la verdadera historia detrás del imperio que esconden los ‘arcos dorados’.

El filme, dirigido por John Lee Hancock (Al encuentro de Mr. Banks, The Blind side), es un biopic entretenido y curioso sobre Ray Kroc, un comercial de la Multimixer, una máquina que permitía hacer cinco batidos a la vez, que acabó adueñándose del concepto de comida rápida ideado por los McDonald para crear el imperio gastronómico que hoy conocemos. En la piel de Michael Keaton, este excéntrico personaje de Illinois es dibujado como la personificación exacta del sueño americano a base de tenacidad, constancia y fe en uno mismo.

Ray Kroc degustando una hamburguesa de McDonald's
Ray Kroc degustando una hamburguesa de McDonald’s (Archivo)

En 1954, Kroc era un vendedor fracasado de 52 años que se pasaba la vida viajando por la carretera para ofrecer las ventajas de sus batidoras de cinco ejes a los dueños de establecimientos de comida rápida. Pese a las sucesivas negativas que recibía, jamás se rendía y para estimular su optimismo escuchaba discos con mensajes sobre la importancia de la persistencia para lograr los objetivos.

Sí, la clave era la persistencia. Ni el talento, ni la genialidad o la educación iban a guiarle por el camino de la fortuna. Así fue como a una edad en la que la mayoría de hombres soñaban con la jubilación, Kroc se lanzó a por todas gracias a la inspiración de un nombre perfecto: Mc Donald’s.

El filme recrea el momento en el que el vendedor cruza su destino con el de Dick y Mac, que le hicieron un pedido de ocho multibatidoras porque no daban abasto en su negocio. Atraído por la curiosidad, se planta ante el pequeño local que los hermanos tenían en San Bernardino (California) y se queda maravillado ante lo que ve: gente haciendo cola a las 11.30 de la mañana para comer hamburguesas, patatas fritas, refrescos y batidos.

El establecimiento no tenía mesas ni sillas y seguía un modelo de autoservicio en el cuál los clientes hacían su pedido y lo recibían en un tiempo récord de 30 segundos a un precio muy asequible. Un concepto original basado en el sistema ‘Speedy’, donde todo el proceso de elaboración estaba armoniosamente ejecutado y coreografiado para que funcionase sin problemas.

Ray Kroc (Michael Keaton) come una hamburguesa en el local de los McDonald en San Bernardino
Ray Kroc (Michael Keaton) come una hamburguesa en el local de los McDonald en San Bernardino (Diamond Films)

El filme retrata a Kroc como un auténtico visionario, un lobo de los negocios extremadamente astuto que supo ver más allá de un recinto en auge para orquestar un auténtico negocio de franquicias. Los arcos dorados, las cruces y las banderas iban a convertir a McDonald’s en la nueva iglesia de Estados Unidos, el lugar perfecto para las reuniones familiares.

Su idea de incrementar la oferta para hacer crecer la demanda le llevó a firmar un rápido contrato con Dick y Mac. Según el acuerdo, recibía el 1,9 por ciento de las ventas de cada franquicia que se abriera en Estados Unidos. La mitad de sus ingresos, no obstante, debía entregarla a los hermanos.

Ni el talento, ni la genialidad o la educación iban a guiarle por el camino de la fortuna. Solo la persistencia.

La empresa ganó fama en pocos años. Se expandió por todo el país convirtiéndose en una de las marcas de referencia de comida rápida. Pero cuando Kroc vio que el contrato no le proporcionaba los ingresos necesarios, intentó renegociar su parte de los beneficios con los McDonald, pero se dio de bruces con la negativa de Dick, que prefería centrar sus esfuerzos en su local original. Y es que a los hermanos les abrumaba la ambición desmesurada de Kroc y su empuje comercial. El sueño de ambos era el de ganar un millón de dólares y jubilarse.

La distancia entre los socios empezó a agravarse mientras Kroc veía impotente cómo le denegaban los préstamos que solicitaba al banco y su matrimonio iba haciendo aguas. Fue en ese momento cuando conoció a Harry Sonnerbone, un genio de las finanzas que le contó cómo podía realmente hacer negocio con su proyecto. Si adquiría bienes raíces, es decir los solares donde posteriormente se construirían los nuevos restaurantes, podría vender no sólo el modelo de negocio sino alquilar también el espacio.

Michael Keaton en un fotograma de 'El fundador'
Michael Keaton en un fotograma de ‘El fundador’ (Diamond Films)

Kroc quiso entonces quedarse el negocio en exclusiva. El acuerdo para la compra de la empresa, a principios de los 60, estableció un pago de 2,7 millones de dólares para los McDonald. El orgulloso empresario se dio cuenta de que los hermanos no habían incluido en el acuerdo la propiedad del primer restaurante en San Bernardino. Así que decidió abrir un nuevo local muy cerca de la hamburguesería original, con lo que obligó a Dick y Mac a cerrar su restaurante.

El fundador es la crónica del ascenso a lo más alto de un hombre que estaba en el ocaso de su carrera cuando surgió su gran oportunidad. Un hombre con enormes ansias de éxito y dinero que cambió la manera de comer del mundo y no tuvo reparos en arremangarse para lograr sus objetivos. Kroc se arriesgó, rompió las reglas y no dudó en pisar a quien hiciera falta para alcanzar la meta. Se apoderó de todo lo que le llamaba la atención. Empezó por el flechazo que sintió con un nombre que le sonó como los ángeles, McDonald’s, y acabó casándose en terceras nupcias con Joan, la atractiva mujer de uno de sus socios de la que se quedó prendado cuando ésta tocaba el piano en un elegante restaurante de Minnesota.

Los hermanos Dick y Mac McDonald en la ficción
Los hermanos Dick y Mac McDonald en la ficción (Diamond Films)

Con la inmensa fortuna que amasó en vida, Kroc también mostró su lado más generoso erigiéndose en un gran mecenas de la investigación médica. “Yo tenía 52 años, diabetes y una incipiente artritis. Me habían extirpado la vesícula y parte de la glándula tiroides, pero estaba convencido de que lo mejor estaba por llegar”, sentenció este empresario que soñó a lo grande y expandió una compañía que hoy da servicio a 70 millones de clientes diarios en todo el mundo.

Cuando Kroc falleció en 1984 a la edad de 82 años, Joan heredó unos 3.000 millones de dólares. La viuda del ‘rey de la hamburguesa’ se convirtió en la filántropa más famosa de Estados Unidos y optó por donar su dinero a diferentes causas humanitarias, entre ellas la lucha contra el Sida, la hambruna en Etiopía o el desarme nuclear.

‘El fundador’ retrata a Kroc como un auténtico visionario que se adueñó de una idea para orquestar un auténtico negocio de franquicias

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