Los venezolanos no nos calamos más represión y hambre, por Roberto Patiño

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El régimen madurista ha asumido que se mantendrá en el poder a través de la represión y el hambre de los venezolanos. Los discursos de sus principales voceros pueden hablar acerca de revoluciones, ideologías de izquierda, acciones patrióticas y defensa de la nación, pero son solo palabras huecas, paja estridente que ya no convence a nadie. De una irresponsabilidad e hipocresía que es monstruosa y criminal luego de las muertes que se han producido en las manifestaciones que se están sucediendo en nuestro país.

En una Venezuela de gravísimos índices de violencia y homicidios, que han traído la desgracia a miles de familias, Nicolás Maduro llama a las milicias y promete armarlas para enfrentar un golpe de Estado inminente. Antes de aceptar medirse en elecciones revocatorias previstas en nuestra constitución prefiere armar a un grupo de venezolanos para que salga a matar a otros venezolanos que sencillamente exigimos un derecho democrático primario: votar.

En esa misma Venezuela de niños que se mueren de hambre, de colas interminables y personas buscando su alimento en la basura, diferentes comités de los CLAPs hacen públicas las amenazas de no entregar las bolsas de comida a cualquiera que ose marchar o manifestarse en contra de la “revolución”. De nuevo, el régimen ordena a un grupo de venezolanos a que prive del derecho básico de alimentación a otros venezolanos solo porque evidencian el fracaso de un modelo equivocado y corrupto.

¿Cuál es la ideología de este régimen? ¿Cuáles son sus valores, su propuesta? La represión y el hambre. Son su discurso, son su acción. Es la visión a futuro y el legado por el que se le recordará. La represión y el hambre lo definen, lo describen y lo rigen.

Ya no hay otra cosa.

La brutal represión que este 19 de abril se ha desplegado sobre las masivas manifestaciones que se han sucedido a lo largo del país, en una movilización militar sin precedentes para impedir que los venezolanos se expresen, se da en medio de un clima de amenazas e intimidación, en la que el Estado a través de poderes públicos, le decreta la guerra a los venezolanos que reclaman derechos básicos como la alimentación, el voto, la libertad de pensamiento y de convivencia.

A una calle que está harta del hambre, de la violencia y de un modelo de empobrecimiento y que quiere un cambio sin derramamiento de sangre, a través de los canales democráticos, se le ha atacado con gas y plomo, colectivos y muerte. Y esto no es una reacción de un gobierno acosado, sino el siguiente paso en una escalada de violencia por parte de una dictadura.

Actualmente, todos los venezolanos que no pertenecemos al cada vez más reducido grupo que participa o apoya a este régimen,  estamos bajo amenaza. Somos presuntos sospechosos, hemos sido despojados de nuestros derechos humanos básicos, y podemos ser acusados de traidores, enemigos o terroristas arbitrariamente, encarcelados, asesinados. Esta dura realidad la saben desde los hermanos Sánchez o Gilbert Caro, apresados con pruebas falsas y secuestrados en cárceles en procedimientos que ni la Fiscalía reconoce, hasta el muchacho asesinado en la Cota 905 por las OLP que luego es acusado de criminal por funcionarios que, además,  amenazan a los familiares cuando buscan que se haga justicia.  Esa es la realidad que amenaza desde el que manifiesta en una calle como al que publica una noticia en internet. Como una banda de malandros, que a través del miedo, la violencia y la muerte someten a un barrio y sus habitantes, el régimen y sus brazos armados buscan hacer lo mismo con el país y los venezolanos.

Ninguno de nosotros está a salvo de esta realidad.  Más allá de individualidades, diferencias políticas o de pensamiento, es indispensable reconocerlo y actuar en consecuencia. No desde la violencia o el miedo, sino desde la organización, la solidaridad y la participación. Debemos unificar esfuerzos, así como generar conciencia en todos los sectores de la sociedad. Los llamados a los integrantes de las fuerzas militares y policiales, así como a los funcionarios públicos, no son de insurrección sino de reconocimiento. Reconocimiento de valores de humanidad y solidaridad en común que son los que nos definen verdaderamente como venezolanos. Valores que son más fuertes y mejores que los de esta dictadura de miedo y muerte.

Nuestra valía, fortaleza y grandeza no se manifiesta en las épicas de guerra y próceres que repite una y otra vez como un disco rayado esta dictadura hipócrita. Se manifiesta  en el apoyo que demostramos al otro en los momentos de necesidad, en el valor al manifestarnos en contra de lo injusto, y en la decisión de rebelarnos frente a las condiciones de carencia y miseria que busca imponernos el poder.

Los venezolanos estamos en la calle diciendo que queremos salir de este régimen que no nos representa. El hambre y la represión, a pesar de la violencia y la amenaza, no nos va a sacar de allí ni a callarnos.

Nota:

Queremos expresar nuestras condolencias y apoyo a los familiares del joven Carlos Moreno, asesinado en San Bernardino durante las manifestaciones del 19 de abril. Su muerte se suma a las de otros venezolanos durante estos días, producto de la política de represión y violencia de la dictadura.
Es nuestro deber no olvidar a estas personas cuyas vidas han sido segadas en estas circunstancias trágicas. Debemos exigir, apoyar y sostener los esfuerzos que se lleven a cabo para que estos hechos no queden impunes.

También queremos manifestar nuestro apoyo a los morochos Sánchez, Gilbert Caro y los ya cientos de venezolanos inocentes a los que se les han levantado cargos con pruebas falsas y casos armados, en procedimientos ilegales, y que actualmente se encuentran presos de la dictadura, sin respeto a sus derechos humanos, secuestrados por un régimen criminal.

Continuaremos visibilizando todos los días su situación injusta y trabajando en a poyo a sus familiares y la causa de su liberación.

Roberto Patiño

Coordinador de Movimiento Mi Convive

Miembro de Primero Justicia

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