¿Y si el sexo da miedo?

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La anorexia sexual es un trastorno de la conducta que se da tanto en hombres como en mujeres. Consiste, especialmente, en concebir al encuentro íntimo como traumático y repulsivo. 

Sentirse inferior o poco atractivo. Subestimar el propio cuerpo. Sentir miedo. Tener baja estima. Evitar el encuentro sexual. No se trata solamente de la falta de deseo. La anorexia sexual se caracteriza, no solo por el miedo al sexo, sino – y especialmente – por la convicción de que no es una instancia placentera, y por el contrario, es vivido como una experiencia traumática y repulsiva.

La anorexia sexual corresponde a los llamados trastornos del deseo y constituye, específicamente, un “subtipo de aversión al sexo”, como explica, desde Argentina, el sexólogo Walter Ghedin. De esta forma, la anorexia sexual puede considerarse como “la falta de libido o apetito sexual, que es acompañada de una preocupación excesiva por no tener sexo y alteraciones en la imagen corporal”, sostiene el médico. Santiago Cedrés, presidente de la Sociedad Uruguaya de Sexología, agrega: “Las personas que lo padecen no tienen deseo sexual, tienen dificultades para lograr el orgasmo e incluso dolores durante las relaciones”. Además, presentan distorsiones de la apariencia corporal y un temor excesivo por las enfermedades de transmisión sexual.

De esta forma, evitar el sexo parece ser la actitud que domina la vida de quienes lo sufren. Y, de acuerdo a la Sociedad Médica Norteamericana, quienes tienen este cuadro son 4 de cada 10 mujeres y 3 de cada 10 hombres.

También llamada anafrodisia, la anorexia sexual comparte, según Cedrés, las mismas raíces de la anorexia nerviosa: “Alienación respecto a uno mismo, soledad, perfeccionismo, autodesprecio y emociones no resueltas”.

En este sentido, la anorexia sexual constituye un trastorno de la personalidad o conducta solamente si afecta todas las áreas de la vida de la persona y no únicamente la actividad sexual. Como explica Ghedin: “El trastorno está basado en un sentimiento de miedo y baja estima. Si solo afecta el área erótica, es un trastorno específico del deseo, en caso contrario, cuando el temor inhibe otras actividades y restringe la vida de las personas, se considera un trastorno evitativo de la personalidad”.

Cuando esto sucede, es decir, cuando el miedo al sexo ocupa gran parte de los pensamientos de una persona y llega a afectar su conducta, quienes lo padecen harán todo con tal de evitar el encuentro sexual y se acostumbran, entre otras cosas, a usar estrategias específicas para lograrlo: acostarse más temprano, descuidar el aspecto externo, volcarse en exceso a actividades familiares, amistades o al cuidado de hijos o nietos; además, según el sexólogo Ghedin, “en algunos casos se constata abuso de psicofármacos, alcohol u otras sustancias”.

Ambos especialistas coinciden en que no hay una relación entre la edad y el bajo deseo sexual como disfunción. “Según la etapa evolutiva que la persona vaya transitando, o los avatares de la vida, va a tener más o menos disposición a la sexualidad. Pero ello no constituye una anorexia sexual”, aclara Cedrés.

Sobre esto, Ghedin agrega que el trastorno puede empezar cuando inicia la actividad sexual de la persona o “se puede adquirir luego de un período de frecuencia normal”. Cuando el problema se origina desde el comienzo, suele estar acompañado de ciertos factores que repercuten en todas las áreas y actividades: ansiedad social, introversión y timidez. Además, según el sexólogo, “los factores más comentados como causales del malestar son vergüenza, culpa, vivir el sexo como algo pecaminoso, desconocimiento del propio cuerpo y conductas agresivas de la pareja”.

En síntesis, el miedo a la experiencia sexual termina por generar que el sexo sea pensado como algo indeseable. A su vez, al igual que en la anorexia nerviosa, “la dismorfia corporal hace que la persona perciba su cuerpo de manera diferente a lo que es”, según Cedrés. Esto, por supuesto, puede generar angustia, una tendencia a encerrarse y alejarse de cualquier grupo social cuando se traten temáticas de sexualidad, e incluso, que abandonen amistades con el único fin de evitar el tema. Recién cuando estas conductas suceden, la persona es capaz de identificar que tiene un trastorno.

¿Cuáles son sus causas?

“No se sabe a ciencia cierta los motivos puntuales, aunque la anorexia sexual se puede considerar un trastorno multicausal”, explica el sexólogo Walter Ghedin. De esta forma, la influencia de factores externos parece indudable en el desarrollo del trastorno: estrés, exigencias personales, obsesión por responder a modelos sociales, creencias religiosas rígidas, antecedentes de abuso o traumas sexuales. Además, sostiene el sexólogo, puede estar asociada a otras patologías: depresión, hipotiroidismo, trastornos obsesivos, entre otros.

Cómo se trata el problema.

Si aparecen los síntomas de anorexia sexual, los especialistas recomiendan, ante todo, una consulta médica para descartar enfermedades asociadas. Además, es indispensable evitar pensamientos que alejen las fantasías. Ghedin aconseja también recuperar el contacto con el propio cuerpo: “Caricias, masajes, baños, con la finalidad de recuperar las sensaciones placenteras”. Y, a su vez, usar técnicas de relajación y respiración para controlar la ansiedad.

En caso de tener pareja, es importante comunicarle y hablar sobre qué sucede. Otra recomendación de los expertos es aprender y practicar técnicas que ayuden a modificar la imagen corporal: yoga, bioenergética, psicoterapias vivenciales, entre otras. Y, claro, en vez de evitar el encuentro sexual, afrontarlo, primero sin contacto genital y luego incluyéndolo.

Los mandatos también pesan.

Hombres y mujeres pueden sufrir de anorexia sexual, afirma el sexólogo Santiago Cedrés. Sin embargo, existen algunos mandatos culturales que predisponen ciertas normas. “En la mujer es más aceptado que no tenga deseo sexual, mientras que en los hombres se mira distinto”, sostiene el sexólogo. Y agrega: “En la consulta se ve a muchos hombres que tienen frecuencia sexual por no poder decir no y a muchas mujeres que se cansan de decir que sí”.

Por otro lado, el experto asegura que es “común que una pareja pase por distintos momentos de frecuencia sexual y por distintos modos y prácticas”.

En este sentido, también puede pasar que una persona atraviese momentos difíciles o con altos niveles de estrés “y es lógico que no tenga deseo, pero eso no significa que padezca anorexia sexual”.

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Centro De Estudio Ecografico Dra. Adriana Acosta.

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